Se aconseja que un adulto no ingiera más de seis gramos diarios, ya que su consumo en exceso se asocia a serios problemas de salud.
Es sabido que hay que disminuir la ingesta de sodio, principal componente de la sal habitual y, para lograrlo, se recomienda sacar el salero de la mesa, evitar el consumo de alimentos en conserva, de sopas en sobre y de snacks salados, utilizar sales reducidas en sodio y condimentar las comidas con ciboulette, orégano, laurel, albahaca, pimienta y ajo, en vez de sal,
El tipo de sal más habitual en las casas es el cloruro de sodio, que se produce por la unión de cloro con sodio. Esta sustancia, además de dar sabor a las comidas, es utilizada ampliamente en la industria alimentaria con fines de conservación de los alimentos.
Rinat Ratner, nutricionista de Clínica Alemana, explica que hay que moderar su consumo porque, en exceso, se vincula con elevación de la presión arterial, alteraciones cardiovasculares, aumento en la rigidez de las arterias, insuficiencia cardiaca, incremento de la agregación plaquetaria, mayor incidencia de ataques cerebrovasculares, alteraciones en la función renal, disminución de la densidad ósea, aumento de cálculos renales y en la prevalencia de cáncer gástrico.
Un niño no debería consumir sal antes del primer año de vida, dado que el consumo de sodio a tempranas edades aumenta la predilección por este tipo de sabor lo que condiciona una mayor ingesta de sal a lo largo de la vida. “Adicionalmente, la hipertensión arterial tiene sus inicios en la niñez, incluso en la vida intrauterina, perpetuándose hasta la adultez. Por eso, un estilo de vida sano, con ingesta moderada de sodio en la infancia puede contribuir a reducir la incidencia de hipertensión arterial”, afirma la nutricionista.
Recomendación en menores:
- 0 a 6 meses: 120 mg de sodio al día
- 7 a 12 meses: 370 mg de sodio al día
- 1 a 3 años: 1.000 mg de sodio al día
- 4 a 8 años: 1.200 mg de sodio al día
- 9 o más años: 1.500 mg de sodio al día
¿Sirven las sales reducidas en sodio?
Estas sales remplazan un porcentaje del sodio por potasio, mineral que ayuda a evitar la retención de líquidos y elevación de la presión arterial, con el consecuente riesgo de padecer esta patología e infartos cerebrales. La especialista aclara que consumir estas sales podría ser recomendable, pero sigue siendo fundamental restringir la ingesta de alimentos altos en sodio, aumentar la ingesta de frutas y verduras, reducir el consumo de grasas y azúcares, realizar actividad física y mantener un peso saludable para prevenir la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares.
